Lo que consume tiempo en un plano de mesas no es repartir, es volver a repartir. Alguien cancela, otro trae acompañante y se cae media distribución. Este orden reduce el coste de cada cambio.
1. Pregunta cuántos caben por mesa
Ese número determina cuántas mesas necesitas. Empieza por ahí, no por los nombres.
2. Reparte solo a los confirmados
Los pendientes entran después. Añadir es más sencillo que retirar.
3. Monta la presidencial
Decide quién se sienta con los novios antes que nada: condiciona la disposición de las mesas más cercanas.
4. Ordena por cercanía
Familia directa cerca, después el resto. Y agrupa a quienes se conocen: una mesa donde nadie se conoce incomoda más que un sitio vacío.
5. Apóyate en las fotos
Las fotos enviadas al confirmar aparecen en los sitios y evitan tener que recordar cada nombre.
6. Deja margen
Una mesa de reserva, o unos sitios libres, evita improvisaciones el día de la boda.
Ver también: plano de mesas · lista de invitados
Las otras guías: Texto de invitación · Gestionar las confirmaciones
Preguntas frecuentes
¿Cuántos invitados por mesa?
Depende de las mesas del salón. Pregúntalo antes de empezar: ese número condiciona todo el plano.
¿Y los que aún no han confirmado?
Déjalos fuera de momento. Añadir después es más fácil que quitar a alguien ya sentado.
¿Conviene dejar una mesa de reserva?
Sí. Que aparezca alguien no previsto es habitual, y tener sitios listos evita improvisar el mismo día.